El patrimonio histórico es un regalo de las generaciones que nos precedieron; es el recuerdo de sus historias fosilizado en piedra ostionera, en ladrillos, en papel o en recuerdos. Son nuestros hijos los dueños de la historia relatada en esos muros viejos. Nuestra obligación, como hombres de este tiempo, es protegerlo para ellos,
los que vienen.
Y, a veces, cuando soplan malos tiempos y lo público mengua, es indispensable comprometerse con la defensa de causas justas...
CUIDAR EL PATRIMONIO ES UNA DE ESAS CAUSAS