Creador de ilusiones,
alquimista de emociones,
retratista del espíritu,
reactivador de sueños dormidos
en el fondo del fondo del alma,
burlador del que se tercie,
fino indiscreto internauta,
paciente contador de historias,
atípico historiador,
cultivador de sentimientos,
recolector de amistades,
coleccionista de momentos únicos,
fotógrafo de pasiones,
inventor de realidades,
constructor de mil imágenes,
ardiente animador de contactos,
montador de interminables anécdotas,
productor de divinas comedias,
eterno ligón de señoritas,
cocinero de recetas para el alma,
diseñador de armas de paz,
arquitecto de silencios sonoros,
pirata de mares subterráneos,
pescador de "buenos rollos",
forense de caracteres,
destripador de historias secretas,
amigo de mil amigos,
embaucador de voluntades,
equilibrista en todos los circos,
extractor de malos humos,
perseverante investigador,
devorador de bibliotecas,
experto en sacar conclusiones,
archivador de sensaciones,
activista del buen humor,
repensador de pensamientos,
demoledor de historias negras,
ambientador de mil fragancias,
cautivador para las "nenas"
peligroso enemigo del mal,
impertinente memoria histórica,
agnóstico de cualquier creencia,
"homo sapiens" venido a más,
hombre químicamente puro,
fisioterapeuta anímico,
preso en su feliz mazmorra,
observatorio nuclear humano,
pistolero con balas de amor,
mistela de taberna barata,
antivirus contra viento y marea,
calma tras la tempestad,
refresco para la memoria,
pinchazo para la apatía,
romántico trasnochado,
conversador incombustible,
pirueta del espíritu,
ascensorista para el cielo,
enemigo de todas las guerras,
alimentador de alto voltaje,
niño eterno de barrio,
estímulo para momentos bajos,
compañero de muchas batallas,
maestro en muchas artes
y aprendiz de todas las demás,
pongamos que hablo... de Milán.
Carlos Bernal López
Texto extraido de la Web Hermanos de Nuestra Tierra
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